Leche de vaca: ¿es realmente bueno consumir este producto?

La leche de vaca es un alimento sumamente popular que se consume a lo largo de todo el mundo. Pero cada vez son más las personas que recomiendan dejar de consumirla diariamente.

La leche es un alimento que cumple con las necesidades de cada especie. La misma pasa directamente de la madre a la cría sin contacto con agentes externos, evitando que se altere y contamine con facilidad. Es por esta razón que, la mejor alimentación para un bebé hasta los 2 años, es la leche de mujer. Pero… ningún animal en su estado natural toma leche de su especie o de otra, después del destete.

¿La mejor fuente de calcio?

Existen muchos problemas que surgen con los lácteos luego del destete: la leche de vaca es muy rica en calcio pero, una vez en que se encuentra en el tubo digestivo humano, la gran mayoría del mismo es precipitado y expulsado con las heces. Solo se absorbe una ínfima cantidad. El calcio asimilable es aportado en cantidades más que suficientes por los vegetales, hortalizas, legumbres, frutos secos.

Varias universidades demostraron que aquellas personas que tomaban varios vasos de leche al día, tenían los niveles más bajos de calcio. Asimismo, la leche contiene grandes cantidades de proteínas propias, las cuales producen un exceso de acidez que obligan al organismo a desprenderse de minerales alcalinos (calcio y fósforo). En la revista médica “American Journal of Clinical Nutrition” se afirma que el exceso de proteínas de la leche es uno de los factores más importantes en el avance de la osteoporosis. En EE.UU., el país donde se ingiere la mayor cantidad de leche, también se encuentra la mayor incidencia de osteoporosis.

Cada vez más expertos afirman abiertamente que la leche y todos sus derivados, no son una fuente adecuada de calcio y, en consecuencia, no son aptos para los humanos. La Universidad de Harvard demostró, luego de 12 años, que el mayor consumo de leche no protege los huesos contra las fracturas.

Otros problemas con la leche de vaca

La caseína es otro componente de la leche de vaca. Esta se adhiere en muchas personas a los folículos linfáticos del intestino, impidiendo la absorción de otros nutrientes. Además, requiere mucha energía corporal para eliminarla, generando problemas de inmunidad.

Por otro lado, las grasas de la leche de vaca tienen una constitución totalmente diferente a la humana, por lo que es necesario tratarla a temperaturas mayores a 45ºC, haciéndola tóxica. La pasteurización y homogeneización hace que las grasas saturadas atraviesen las paredes intestinales en pequeñas partículas no digeridas que aumentan los niveles sanguíneos de colesterol y triglicéridos.

La leche contiene una cantidad considerable de hormonas, entre ellas la hormona de crecimiento. Esta es necesaria para el ternero pero, en los humanos puede provocar enfermedades degenerativas y en las mujeres aumenta el riesgo de padecer cáncer de mama.

Se calcula que el 10% de la leche de vaca contiene pus, por la mastitis (inflamación de la ubre de la vaca) provocada por el ordeñe. Asimismo, en la leche de vaca se encuentran infinidad de fármacos como hormonas, antibióticos y pesticidas; y cada día se agregan aditivos que terminan complicando nuestra salud.

Hay enfermedades relacionadas con el consumo de leche de vaca y derivados: quesos, yogurt, ricota, manteca, etc.

Qué dicen los expertos

Varios académicos y médicos han estudiado a este alimento y los efectos que produce. El Dr. Frank Oski, Director del Departamento de Pediatría de la Universidad Johns Hopkins, escribió un libro titulado “No bebas tu leche” donde indica que el 15 ó 20% de los niños menores a 2 años sufren anemia por deficiencia de hierro. Asimismo, la Universidad de Florida constató que los síntomas de la Artritis Reumatoidea se agravan en los pacientes que consumen leche.

La reconocida Universidad de Harvard afirma que existe una relación directa entre el cáncer de páncreas y el consumo de leche, carne y huevos. También se encontró una relación directa entre el consumo de leche y el cáncer de próstata. Estos estudios también fueron corroborados por la Universidad de Oslo.

Sin embargo, Estados Unidos no fue el único país que estudió este alimento.  Académicos de China, país donde no se toma leche en varias provincias, demostraron que aquellos habitantes que no la ingerían, no padecían osteoporosis. Pero, aquellos individuos que incluían leche en sus dietas, si la padecían.

Europa tampoco se quedó atrás. En la Escandinavian Journal of Rheumatology se afirma que aquellos pacientes afectados de Artritis Reumatoidea que dejaron de ingerir lácteos y comenzaron a tomar agua, té verde, frutas y jugos vegetales mejoraron significativamente en 7 a 10 días. En Italia, la Universidad de Roma descubrió que los pacientes autistas empeoraron cuando consumían leche y derivados del trigo. Hubo una mejoría marcada al dejar de ingerirla durante 8 semanas.

También, en 1985, un grupo de investigadores israelíes demostró la asociación de la leche con la Artritis Reumatoidea infantil.

Conclusiones

En resumen, diversos estudios han demostrado que:

  • El consumo de leche es causa directa del cáncer de mama.
  • Pacientes con asma mejoran significativamente al dejar de consumir leche de vaca
  • El excesivo consumo de leche vacuna está relacionado con la colitis ulcerosa y el colon irritable.
  • Las grasas que contiene este alimento favorecen las enfermedades coronarias.
  • También produce estreñimiento o constipación.
  • La leche de vaca produce ya sea por la caseína y las lacto albúminas, alergia en muchas personas.

 

Es por estas razones que, si desea mejorar su salud, es conveniente ir dejando la leche de vaca y todos sus derivados de la dieta. Una alternativa sana y nutritiva es la LECHE DE ALMENDRAS. Esta excelente bebida es sumamente fortificante y reconstituyente; y usted puede conocer más sobre sus características haciendo clic AQUÍ

En conclusión, la leche de vaca es un gran alimento, ¡PERO SÓLO PARA LOS TERNEROS!

 

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